Vodka

Vodka Syrenka

La historia del Vodka Syrenka se remonta al siglo XIX, cuando un niño perteneciente a una saga destiladora polaca, Marcin Sikorski, solía pasar la mayor parte de su tiempo libre jugando en la destilería familiar.

El pequeño Marcin no tardó en decidir continuar con el oficio familiar, y durante sus primeros años de aprendizaje, experimentó con todo tipo de botánicos, alcoholes y sus diferentes proporciones y maridajes.

Marcin llegó a convertirse así en un reconocido maestro destilador. Pero algo en su interior le impulsaba a no cejar en su empeño de dar con una receta especial.

Guiado por su intuición y experiencia, Marcin se dedicó a estudiar y revisar todos y cada uno de los componentes que la tradición había considerado esenciales en un auténtico vodka polaco.

Fue entonces cuando Marcin Sikorski se percató de que los maestros destiladores habían ido descuidando progresivamente la selección inicial del agua. Ahí empezó la febril búsqueda de Marcin para encontrar el agua más depurada, fina e impoluta que existiera en toda la orografía polaca.

Notas de cata

Ron Guatemala y destilado de caña envejecidos en barricas de roble americano y francés, envinadas en bourbon. Rebaje del grado alcohólico con agua desmineralizada por ósmosis inversa para llegar al grado de consumo y posterior filtración para llegar a la transparencia y la brillantez que requiere el producto final.
Fase visual: Frescura extrema, estamos ante un ron de altura por lo cual, estamos ante un ron guatemalteco de aromas a caña de azúcar, mieles, (denota 1ª prensada de Guarapo), vainillas, toffés, ligero cacao, flan…, azúcar tostado (denota barrica roble americano que ha contenido Bourbon). Fondo dulce, goloso, aromas a café natural.
Fase Olfativa: Equilibrado con notas dulces características del Ron Guatemala y notas avainilladas procedentes de la madera.
Fase gustativa: Buen paso de boca, agradable, goloso, largo, acidez plena, calido, apetece seguir bebiendo.

Una clara mañana de otoño, mientras seguía el cauce de un río, Marcin vislumbró en la corriente la silueta de una sirena que parecía querer guiarle en su recorrido. Tras varias horas de persecución, llegó hasta el nacimiento de tres fuentes procedentes de un manantial virgen. De aquel manantial, brotaba la materia prima ideal que buscaba Marcin: un agua insípida, incolora e inusualmente pura.

Este enclave sigue siendo sólo conocido por la familia Sikorski, que convencidos de la intervención directa de la sirena en el descubrimiento, dieron a su vodka culmen el simbólico nombre de Syrenka.

Tras encontrar el agua y el nombre que bautizaría su obra maestra, Marcin inició la búsqueda de los mejores granos de centeno y trigo, que acabaron sometidos a cuatro destilaciones para alcanzar el grado de pureza necesario, y a un doble filtrado para eliminar impurezas.

El resultado es un vodka de insuperable suavidad, incoloro y cristalino, embriagador en matices aromáticos y con una entrada en boca amable, fina y equilibrada.

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